Apenas unos cuantos días, se dio a conocer un video del gameplay disponible para lo que será el videojuego de lo que pretende ser una saga completamente nueva del superhéroe creado hace 50 años. El Hombre Araña, quien hace 10 años saltó al cine por vez primera (al menos, de manera digna) está a punto de sufrir una reinvención en todos sus aspectos fílmicos. ¿Lo logrará? Ésta es una disyuntiva que tendrá su única respuesta válida en los números de taquilla, pues la recepción de crítica augura un estrepitoso fracaso. Esto no parece ser suficiente argumento para descartar una inminente secuela, al haber ya un guionista contratado. La verdadera pregunta, querido lector, es ¿de verdad queremos chutarnos de nuevo todo el origen –generalmente conocido, ignorando pequeñas variaciones- de un superhéroe que ya se había formado una audiencia? ¿Realmente un reboot es la solución para una franquicia que generó millones de ganancias y aplausos en crítica, incluso en su lamentable tercera parte? Eso sólo lo podremos descubrir si nos adentramos a lo que hizo bien Sam Raimi en sus tres cintas, y de paso reconociendo lo que de plano hizo mal.

Spiderman (2002)
Después de mucho tiempo de espera y aparente resistencia por parte de los grandes estudios a realizar blockbusters basados en tiras cómicas, la 20th Century Fox rompió con todos los paradigmas exhibiendo orgullosamente sus exitosos resultados obtenidos con X-Men, dirigida por un prometedor Bryan Singer. Éste filme no solamente pone a los mutantes en el mapa fílmico, sino que abre una inmensa barrera creativa, generando consecuencias que vemos hasta el día de hoy. Tal vez sin ése acertado intento no habríamos disfrutado de crossovers como Avengers, ni trilogías como las de Batman.
Finalmente, se dieron los recursos para que un nuevo héroe se introdujera en el revolucionado mercado, Spiderman podría volver al cine con todas las nuevas tecnologías y un contexto totalmente distinto al que acompañó a las versiones como las de Nicholas Hammond décadas atrás. Se habló de nombres y créditos tentativos, hasta que finalmente se publicó el nombre del electo cineasta encargado: James Cameron.
Recién salido de éxitos como Titanic, la prensa obviamente se emocionó fantaseando con lo que éste hombre sería capaz de lograr con una historia de MARVEL. Cameron llegó a trabajar en algunos bocetos del guión, cuyas ideas prácticamente se esfumaron a la hora de que se retiró del proyecto. Después de sus pleitos con el estudio (si es que ésa fue la razón, que nunca quedó clara), un emocionado Sam Raimi tomó las riendas del proyecto. Se dice que al leer los incompletos guiones que dejó Cameron rescató la iniciativa de que la telaraña fuese un poder orgánico de Parker y no un artefacto inventado por él. Curiosamente, ése fue uno de los pocos puntos criticados en su filme, al no respetar ciertas características para los fans puristas.
En un giro inesperado, la producción se vio interrumpida y decidió por un corto periodo, cambiar de historia y focalizar todo el presupuesto en producir una película de Thor. De no haber sido por la intervención de Stan Lee, quien convenció a los productores a no darse por vencidos con el arácnido, todo habría sido muy distinto.

Es así como de entre actores como Freddie Prinze Jr., Leonardo DiCaprio e Jake Gyllenhaal surge un casi desconocido Tobey Maguire, quien a pesar de altibajos, logra quedarse para toda la trilogía. Contrario a lo que se pudiera pensar, Maguire no era un principiante en la industria y mucho menos un flamante debutante. Iniciado a los 17 años en la serie Great Scott, para cuando el actor llegó a las órdenes de Raimi ya había compartido créditos con Robert DeNiro y Leonardo DiCaprio en El Enemigo. De todas maneras, su carta de presentación para interpretar al héroe fue (con muy buenas críticas, pero pobre recibimiento en taquilla) Un Loco fin de Semana junto con Michael Douglas y dos histriones que posteriormente también estarían involucrados en sagas de tiras cómicas: Katie Holmes (Batman Begins) y Robert Downey Jr. (Iron Man).
Igualmente, se unieron otros talentosos jóvenes como Kristen Dunst, a quien ya conocíamos desde Entrevista con el Vampiro y un video musical de Savage Garden, I Knew I Loved You. James Franco audicionó para Peter Parker, pero le fue cedido finalmente un rol que prometía un desarrollo interesante para el futuro, Harry Osborn.
El cast empezó a buscar talentosos conocidos para que el filme no tuviese puro nombre desconocido en sus carteles (algo similar a lo que está sucediendo con el reboot de Robocop). Willem Dafoe sería el némesis en turno, J,K Simmons estaría a cargo del icónico J.J jameson y Cliff Robertson –ganador del Oscar a Mejor Actor por Charly- daría vida junto con Rosemary Harris a los tíos de Peter Parker.
La producción comenzó de una forma un tanto extraña, harían escenas específicas para que el primer trailer estuviese listo a finales del 2001. El guión a realizar era de David Koepp, que para el momento ya tenía en su currículum películas como La Habitación del Pánico, Carlitos Way y Misión: Imposible. El trailer del cual escribo, consistía en una mini-historia que serviría de adelanto a la tan esperada cinta, estrategia que normalmente utilizan estudios como PIXAR. Unos asaltantes escapaban en un helicóptero después de robar un banco, momentos después de emprender el vuelo, el helicóptero se detenía súbitamente. Los ladrones se daban cuenta de que están atorados en una gran telaraña tejida entre las dos Torres Gemelas. Si bien se produjo y se llegó a exhibir en una que otra sala de USA, rápidamente Columbia lo retiró por respeto a las víctimas del atentado al WTC, a 8 meses de distancia para que se estrenase el filme. Actualmente lo puedes encontrar –con mala calidad- en YouTube.
Después de ésa película, no tengo memoria de haber estado en una fila más larga y eterna de la que se formó para ingresar a la función. Todos los boletos agotados y debías hacer un tour por los cines de tu ciudad para lograr la hazaña de encontrar pases de entrada. En resumen, un éxito que activó muchos otros proyectos, muchos de ellos fallidos, de llevar superhéroes a la pantalla grande.
El logro y clave del éxito de ésta película, radica en que permite que el espectador se identifique desde la primera escena con su protagonista. Sam Raimi supo captar la esencia de la idea que Stan Lee se planteó hace medio siglo, un superhéroe que tenga más problemas bajo su identidad real, que cuando está enmascarado. Ésa característica de adolescente solitario y hasta rechazado, es un cliché que se ha venido repitiendo durante mucho tiempo, pero simplemente ya no es convincente y nos debemos conformar con mediocres actuaciones que no nos aportan nada como cinéfilos (¿alguien dijo Transformers?). Los efectos especiales no defraudaron a nadie y las secuencias donde el Hombre Araña se columpia con los rascacielos se fueron mejorando con el paso de las secuelas, sin necesidad de utilizar técnicas como el 3D. Contiene la dosis exacta de humor y se convierte en una película apta para todo público, que igual encantó a niños de ocho años que a geeks empedernidos. Aparte de unos cuantos detalles, Spiderman es, a una década de distancia, una película que trasciende épocas y que tardará en ser superada. No podemos olvidar el soundtrack, donde colaboran bandas como Aerosmith, Bleu, Sum 41 y Macy Gray, que tiene una aparición especial en la cinta. Sam Raimi no desaprovechó la oportunidad de dejar uno que otro cabo suelto, que podrían servir de enganche a secuelas que sólo serían autorizadas si la película era redituable. La escena inolvidable, el beso de cabeza entre Spidey y Mary Jane.
Spiderman 2 (2004)
Cuando DC apenas daba señales de vida contratando a un tal Nolan para realizar el reboot de Batman. Columbia estaba imparable con sus proyectos en cómics. Sin mucho éxito, Daredevil ya había dado la cara y tocaba el turno de volver a ver al arácnido que tan emocionados nos dejó dos años atrás. Aunque numerar la secuela no fue la primera opción, meses antes se manejaron títulos tentativos que eran mucho más interesantes: Spiderman: No More, Spiderman: Unmasked y chequen esto, The Amazing Spiderman son unos cuantos de los títulos que se barajearon.

A punto de que Maguire perdiera el papel, por dolencias en la espalda aunadas a un pleito con su agente, Jake Gyllenhaal sonaba de nuevo para sustituir al actor. Como si esto no fuera suficiente, Tobey se rompió el brazo y el rodaje se pospuso durante dos meses.
A diferencia del anterior, el guión resultó muy manoseado. Primero comenzaron los bocetos bajo David Koepp, que se bajo del trayecto. Posteriormente se convocó a Alfred Gough y Miles Millar (ambos responsables de Smallville) para que continuasen la labor de Koepp. Éstos también declinaron semanas después y sería Michael Chabon (ganador del Pulitzer) quien unificaría todas las ideas sueltas.
Uno de los aciertos de Raimi fue lograr juntar a todo el cast que estuvo presente en la primera entrega, a excepción de uno que otro papel. El villano electo fue Doctor Octopus, a pesar de la constante presión sobre el director para que se decidiera por Lagarto. Eventualmente, este constante desacuerdo creativo por elegir al “malo” de la historia, sería el detonador para que se cancelara la cuarta parte del arácnido y se produjera el actual reboot. Alfred Molina fue seleccionado de una shortlist que incluía a Stellan Skarsgârd, Robert DeNiro y Sam Neil.
Acompañada de una campaña publicitaria que incluyó proyección de trailers durante la Serie Mundial de la MLB y promoción en las camisetas del Atlético de Madrid, Spiderman 2 es una de las pocas películas que rompen con la regla de que “la primera es la mejor”.

Notamos una evolución clara en los personajes y la madurez de Peter Parker, quien se sabe responsable por la seguridad de la ciudad, pero de pronto se plantea la posibilidad de dejar un cargo que él nunca escogió. Es aquí donde Raimi nos plantea un sutil dilema moral, que es reflejado cuando el guión se basa en famosos cómics del arácnido como The Amazing Spiderman #50: Spiderman No More. ¿Acaso renunciar a nuestras obligaciones es la solución a los problemas? Probablemente no, no se necesita coraje para renunciar a algo, se necesita valor para continuar cumpliendo. Una muy digna secuela, que fácilmente superó a su antecesora. Como dato curioso, al fin de la película, exactamente cuándo Mary Jane va corriendo en cámara lenta a través de un parque vestida de novia, se cruza con un hombre vestido de negro quien voltea a verla así como todos los extras del parque. Éste hombre de negro es Thomas Jane, a quien después veríamos en The Punisher el mismo año. ¿Acaso se trata del primer guiño de MARVEL a los universos conectados?
Spiderman 3 (2007)
Es aquí cuando se torció todo lo bien realizado en dos películas. La tercera es no solamente la peor película de Spidey sino una de las peores en el historial de superhéroes. Sam Raimi hizo todo lo posible por rescatar visualmente un guión que desde el principio estaba destinado al fracaso. Debido a la asfixiante presión de los estudios por imponer villanos que serían mucho más redituables que otros, atascaron la trama de personajes innecesarios y situaciones un tanto absurdas. Además se estreno en un contexto totalmente diferente y hasta desconocido, pues Batman Begins ya había revolucionado a la industria y una nueva visión de los superhéroes se estaba cultivando en la mente de las audiencias.

Fueron demasiados los elementos que se quisieron abordar en este filme, como la reacción que Harry tendría al saber la identidad de su odiado rival y todo lo que desencadenaría el nuevo giro de la relación entre Peter y Mary Jane. La aparición de Gwen Stacy, en un principio ignorada en los guiones, además de contar con tres villanos que difícilmente cuajarían en un filme de dos horas.
Asimismo, se introdujo el tan esperado traje negro, un simbionte que daría origen a Venom. La publicidad es quizá lo mejor de la producción, donde un decadente Spiderman está colocado en lo alto de un campanario, recreando la mítica escena de los cómics.
En resumen, la historia resultó ser un caos carente del encanto de sus dos antecesoras, con más escenas de acción acompañadas de un tristísimo guión. Aunque los números obtenidos en taquilla eran los suficientes para augurar una cuarta parte (que sí entró a pre-producción, rumoreando nombres como Ben Kingsley para El Cuervo) no nos imaginábamos que ver a Peter y Mary Jane bailando en un restaurante, sería la última escena que tendría una saga que pudo haber tenido un final mucho más digno. El ahora responsable de que nos olvidemos de eso, es Marc Webb.
Escrito por: @PabloCuevas_
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