La Berlinale arrancó hoy de la mano de la toma de la Bastilla, la madre de todas las revoluciones, en versión algo “light”, pero sexy, y con Diane Kruger en el papel de una María Antonieta perdida en Versalles mientras el pueblo reclama su cabeza.
“Les adieux à la reine”, de producción francoespañola y dirigida por Benoît Jacquot, abrió el desfile de las 18 aspirantes al Oso, centrada en la “reina” Kruger, aunque los ojos del filme sean los de su doncella, Sidonie (Léa Seydoux).
“Mi María Antonieta no es la reina terrible, tiránica y vacía. Es una mujer perdida, que no sabe en qué dirección huir”, afirmó Kruger, para añadir que tampoco ve a su personaje como una caprichosa lésbica, pese a que ello apunta el filme de Jacquot.
Su reina versallesca aparece primero como una boba Paris Hilton, que reclama a su “chocolatier”, reparte su mejor perfume a Sidonie para aliviarle las picaduras de los chinches y le confiesa su amor por la duquesa de Polignac (Virginie Ledoyen).
EFE















