A estas alturas, nadie discute que el mercado internacional es ya más importante para los estudios de Hollywood que la taquilla que sus películas generan en Norteamérica. No es de extrañar que, debido a ello, muchos títulos se estrenen antes en Europa o Asia que en los Estados Unidos. Eso es lo que ha sucedido con “Battleship” (ver tráiler), un costoso proyecto con el que el director Peter Berg busca con descaro asemejarse al colosalismo que habitualmente practica Michael Bay en sus largometrajes. A partir de una idea muy básica (el juego de mesa “Hundir la flota”), los guionistas Erich Hoeber y Jon Hoeber han elaborado una típica historia de invasiones alienígenas que se desarrolla en el mar y en la que la hondura de los personajes pasa a un segundo plano.
Esto es algo que el espectador enseguida comprueba en su nefasto prólogo, el mismo en el que conocemos a los protagonistas: Alex, Samantha y Stone. La forma en la que el primero intenta ganarse el corazón de la segunda llega a provocar vergüenza ajena, convirtiéndose además en un desesperado e infructuoso intento de añadir algunos toques de humor al relato. Tras unos cuarenta minutos de diálogos innecesarios, el asunto mejora cuando la acción se adueña de la pantalla. Así, cabe destacar el buen ritmo de la cinta y la aceptable forma en la que se introducen en el libreto las normas básicas del citado juego de tablero (algo que se puede comprobar en las simples pero efectivas escenas de las boyas). Además, la gran calidad de los efectos especiales resulta incontestable (la nave que cae en Hong Kong).
JhzCastillo








